El día que Jesús guardó silencio
Por Batista Cortés
Aún no sé si ocurrió o fue un sueño. Sólo recuerdo que esa noche el cansancio me fue venciendo y empecé a cabecear... Me encontré en aquel inmenso salón con un pared llena de tarjeteros, como los de las grandes bibliotecas. Los ficheros tenían diferentes rótulos. Al acercarme, me llamó la atención uno titulado: “Muchachas que me han gustado”. Lo abrí por curiosidad y empecé a pasar las fichas. Tuve que detenerme por la impresión: había reconocido el nombre de cada una de ellas: ¡se trataba de las chicas que a mí me habían gustado!
Empecé a sospechar dónde me encontraba. Este inmenso salón de interminables ficheros era un crudo catálogo de mi existencia. Estaban escritas las acciones de toda mi vida, pequeños detalles y momentos que ya había olvidado. Por curiosidad abrí ficheros al azar para explorar el contenido.
Algunos me trajeron alegría y recuerdos dulces; otros, por el contrario, un sentimiento de vergüenza y culpa tan intenso, que tuve que voltear a ver si alguien me observaba. El archivo “Amigos” estaba al lado de “Amigos que traicioné”. Los títulos iban de lo mundano a lo ridículo. “Libros que he leído”, “Mentiras que he dicho”, “Consuelo que he dado”, “Chistes sucios que conté”. Otros títulos eran: “Cosas hechas cuando estaba molesto”, “Videos que he visto”, en fin... no dejaban de sorprenderme de los títulos.
Estaba atónito del volumen de información de mi vida. ¿Tuve tiempo para escribir cada una de esas millones de tarjetas? Pero cada ficha confirmaba la verdad. Cada una, escrita con mi letra y firmada por mí. Cuando vi el archivo “Canciones que he escuchado”, quedé atónito al descubrir que tenía más de tres cuadras de profundidad y ni así le vi fin. Me sentí avergonzado por la cantidad de tiempo que demostraba haber perdido.
Llegué al archivo “Pensamientos lujuriosos” y un escalofrío recorrió mi cuerpo. Sólo abrí el cajón unos centímetros. Me avergonzaría conocer su tamaño. Saqué una ficha al azar y me sentí asqueado al constatar que “ese” momento, que yo creía escondido en la oscuridad, había quedado registrado. No necesitaba ver más... un instinto animal afloró en mí, un pensamiento dominaba mi mente: ¡nadie debe de ver estas tarjetas jamás! ¡Tengo que destruirlas! En un frenesí insano arranqué un cajón, sólo para descubrir que no podía siquiera arrancar una sola tarjeta, pues eran más duras que el acero. Vencido e indefenso, devolví el cajón a su lugar.
Empecé a sollozar. En eso, el título de un cajón pareció aliviar mi situación: “Personas a las que les he compartido el Evangelio”. Al abrirlo, no encontré ni diez tarjetas. Las lágrimas volvieron a brotar de mis ojos. Caí de rodillas al suelo, llorando amargamente de vergüenza. De nuevo volví a pensar: “Nadie debe entrar a este salón, necesito encontrar la llave y cerrarlo para siempre”. Mientras me limpiaba las lágrimas, lo vi... ¡Oh, no! Por favor, ¡no!, ¡cualquiera, menos Jesús!Impotente vi como Jesús abría los cajones y leía cada una de mis fichas. Intuitivamente, Jesús se acercó a los peores archivos. ¿Por qué tiene que leerlos todos? Con tristeza buscó mi mirada, y yo bajé la cabeza de vergüenza… y seguí llorando amargamente. Él se acercó, puso su mano en mi hombro y no dijo una sola palabra. Ese día, Jesús guardo silencio... Volvió a los archiveros y empezó a estampar su nombre en cada tarjeta encima de mi firma. ¡No!, grité. Tu nombre no tiene por qué estar en esas fichas. No son tus culpas, sino las mías. Pero Su nombre cubrió el mío, escrito con su propia sangre. Me miró con una sonrisa triste y siguió firmando las tarjetas. No entiendo cómo lo hizo tan rápido. Al siguiente instante lo vi cerrar el último archivo y venir a mi lado. Me miró con ternura y creí escucharlo decir: “Consumado es... Yo he cargado con tu vergüenza y tu culpa”.
Aún no sé si fue sueño, visión o realidad... de lo que sí estoy convencido es que la próxima vez que Jesús vuelva a ese salón encontrará más fichas de qué alegrarse, menos tiempo perdido y menos fichas vanas y vergonzosas…
¿Qué buscas entre los muertos?
Editorial
La pregunta angelical nos invita a reflexionar: “¿Por qué buscáis entre los muertos al que vive?” ¿Tiene el cristiano algún beneficio en asomarse a los altares de muertos o las fiestas de Halloween?
En el Antiguo Testamento se prohibía expresamente al sacerdote contaminar sus vestiduras o sus personas con la cercanía de cadáveres. Según la Palabra de Dios, nosotros somos reyes y sacerdotes para la gloria de Dios. Deberíamos tener cuidado de no usar nuestras vestiduras irreflexivamente. Ser cristiano es cuestión de fe. Por ejemplo, en el bautismo creemos que nace una nueva persona. Si no hay fe, el “bautizado” únicamente se mojó en agua. Así pasa con los días de brujas y muertos. La Biblia dice que nuestra lucha es contra espíritus que vagan por los aires. Es cuestión de creerle a la Palabra de Dios. Al abrir nuestra casa o permitir que nuestros hijos asistan a fiestas de muertos, abrimos puertas a espíritus inmundos. Hermano, ciérrale al diablo la puerta de tu casa y tu corazón. Porque nuestro Señor es Dios de vivos, no de muertos.
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viernes, 20 de junio de 2008
Los niños no son de la calle
Refugio para el menesteroso
Por Olga Miranda
Qué triste es ver a niños, jóvenes y adultos en las calles caminando sin rumbo, con la mirada perdida, la ropa desgarrada, sucia y maloliente. Algunas veces los vemos drogándose, otras pidiendo dinero, unas limpiando parabrisas o durmiendo en las coladeras. Son la parte de la sociedad que nadie quiere ver ni oír y pocos se acercan a ofrecerles ayuda económica o espiritual.
Como pueblo de Dios nuestro deber debería ser ayudar, pero la realidad es que muchos cristianos ni siquiera lo piensan y, mucho menos, los ayudan. Pero hay quien sí lo hace. Ministerios Adulam es una asociación civil cristiana que surgió hace once años con el objetivo de ayudar a rehabilitar y restaurar a drogadictos, alcohólicos, prostitutas, homosexuales, ladrones, grupos marginados y étnicos que viven en condiciones deplorables.
En entrevista con La Voz del Amado, Emilio Beltrán Corona, director de esta asociación, comentó que “Adulam no sólo se encarga de hablarles de la Palabra de Dios, sino de enseñarles el camino para una transformación total, que ellos puedan conocer al Dios todopoderoso y de esa manera acceder a una vida amor, esperanza y paz”.
“La realidad es que nuestra sociedad es corrupta y decadente y poco estamos haciendo como Iglesia. Adulam nace como una respuesta a esta sociedad decadente y tenemos una cobertura espiritual muy fuerte, de hombres de Dios”, puntualizó.
Una sociedad herida
El director de Adulam explicó que este ministerio nació como consecuencia de las heridas que vive nuestra sociedad, pues México tiene cerca de 350 mil niños y jóvenes en condición de calle, cerca de 20 mil menores son víctimas de prostitución y pornografía y, según cálculos conservadores, cada día mil jóvenes ingresan a las filas de la drogadicción y el alcoholismo.
Adicionalmente, cerca de 4.5 millones mujeres son madres solteras y nuestro país está entre los primeros lugares, a escala mundial, en secuestro, pornografía infantil, narcomenudeo, corrupción y violencia.
Beltrán Corona agregó que entre las principales causas por las que los niños abandonan su hogar está la pobreza extrema, “pues más de 50 millones de mexicanos viven en pobreza extrema y basta con ir a Chiapas y Oaxaca para ver lo que significa esto.
“Si desde pequeños sufren de hambre, entonces algunos empiezan a desertar del hogar. Es ahí donde ellos forman su carácter en la calle y los aborda la necesidad y desde niños se vuelven limpiaparabrisas de crucero, y comienzan a drogarse”, considera.
“Si no tienen un encuentro con Dios van a vivir con esta herida toda su vida. Se tiene que hacer algo. Dejemos de jugar a la iglesia y salgamos a emprender algo que transforme esas vidas”, aseguró.
Lugar de refugio
La visión de este ministerio se canaliza en dos sentidos. El primero se establece en la atención interna y la rehabilitación integral por medio de un modelo familiar, creador de valores y lazos afectivos, que intenta desarrollar un carácter responsable y una vida productiva. El segundo apunta hacia la ayuda externa, brindando apoyo a los diferentes sectores necesitados de la población. Se materializa esta ayuda mediante la donación de ropa, despensas, artículos escolares y brigadas de salud, entre otros.
Adulam atiende a 700 niños en Casas Hogar y cinco mil menores en comunidades indígenas. Trabaja con muchos grupos étnicos: mixes, chatitos, zapotecos, de la costa, tzotziles, choles, lacandones, tzetzales y tojolabales.
“Estamos haciendo cosas impresionantes, porque es una forma de evangelismo que la Iglesia no conocía. Estos niños están siendo alcanzados por Dios, Él los está bendiciendo y se están haciendo cosas gloriosas entre los grupos marginados.
“Nosotros como institución no podemos quedarnos aquí, hay que ir por más desamparados. En el país tenemos 130 grupos que atendemos en la calle. Tener misericordia y asistir al menesteroso es algo que todo hijo de Dios debería hacer, pues lo dice la Biblia”.
Controversia
Sin historia
Por Juan Elías Vázquez
Nadie sabe de dónde vienen y adónde van los niños que deambulan por las calles. Parece como si hubieran nacido ahí y en ese sitio estuvieran condenados a crecer. Cuando nos topamos con ellos, quizá, tengamos compasión y hasta les regalemos una moneda, pero después los olvidamos. Los niños de la calle, por definición, no pertenecen al hogar, al engranaje social, han quedado excluidos de nosotros.
Los niños de la calle no tienen historia. La sociedad no sabe o no quiere saber de dónde salieron por primera vez, si lo que pepenan les da para comer, si tienen dónde dormir, si tienen familia, si van a sobrevivir el día siguiente. Al considerar a esos chicos “de la calle”, el discurso oficial concentra su mirada en la situación actual, como si fuera un fenómeno irreparable, soslayando la historia personal-familiar que hay detrás de cada pequeño en desgracia. La situación de esos niños puede ser cambiada, si los vemos como dueños de un rostro humano y de una historia individual. Dejar de percibirlos como si tuvieran un mal incurable.
Por Olga Miranda
Qué triste es ver a niños, jóvenes y adultos en las calles caminando sin rumbo, con la mirada perdida, la ropa desgarrada, sucia y maloliente. Algunas veces los vemos drogándose, otras pidiendo dinero, unas limpiando parabrisas o durmiendo en las coladeras. Son la parte de la sociedad que nadie quiere ver ni oír y pocos se acercan a ofrecerles ayuda económica o espiritual.
Como pueblo de Dios nuestro deber debería ser ayudar, pero la realidad es que muchos cristianos ni siquiera lo piensan y, mucho menos, los ayudan. Pero hay quien sí lo hace. Ministerios Adulam es una asociación civil cristiana que surgió hace once años con el objetivo de ayudar a rehabilitar y restaurar a drogadictos, alcohólicos, prostitutas, homosexuales, ladrones, grupos marginados y étnicos que viven en condiciones deplorables.
En entrevista con La Voz del Amado, Emilio Beltrán Corona, director de esta asociación, comentó que “Adulam no sólo se encarga de hablarles de la Palabra de Dios, sino de enseñarles el camino para una transformación total, que ellos puedan conocer al Dios todopoderoso y de esa manera acceder a una vida amor, esperanza y paz”.
“La realidad es que nuestra sociedad es corrupta y decadente y poco estamos haciendo como Iglesia. Adulam nace como una respuesta a esta sociedad decadente y tenemos una cobertura espiritual muy fuerte, de hombres de Dios”, puntualizó.
Una sociedad herida
El director de Adulam explicó que este ministerio nació como consecuencia de las heridas que vive nuestra sociedad, pues México tiene cerca de 350 mil niños y jóvenes en condición de calle, cerca de 20 mil menores son víctimas de prostitución y pornografía y, según cálculos conservadores, cada día mil jóvenes ingresan a las filas de la drogadicción y el alcoholismo.
Adicionalmente, cerca de 4.5 millones mujeres son madres solteras y nuestro país está entre los primeros lugares, a escala mundial, en secuestro, pornografía infantil, narcomenudeo, corrupción y violencia.
Beltrán Corona agregó que entre las principales causas por las que los niños abandonan su hogar está la pobreza extrema, “pues más de 50 millones de mexicanos viven en pobreza extrema y basta con ir a Chiapas y Oaxaca para ver lo que significa esto.
“Si desde pequeños sufren de hambre, entonces algunos empiezan a desertar del hogar. Es ahí donde ellos forman su carácter en la calle y los aborda la necesidad y desde niños se vuelven limpiaparabrisas de crucero, y comienzan a drogarse”, considera.
“Si no tienen un encuentro con Dios van a vivir con esta herida toda su vida. Se tiene que hacer algo. Dejemos de jugar a la iglesia y salgamos a emprender algo que transforme esas vidas”, aseguró.
Lugar de refugio
La visión de este ministerio se canaliza en dos sentidos. El primero se establece en la atención interna y la rehabilitación integral por medio de un modelo familiar, creador de valores y lazos afectivos, que intenta desarrollar un carácter responsable y una vida productiva. El segundo apunta hacia la ayuda externa, brindando apoyo a los diferentes sectores necesitados de la población. Se materializa esta ayuda mediante la donación de ropa, despensas, artículos escolares y brigadas de salud, entre otros.
Adulam atiende a 700 niños en Casas Hogar y cinco mil menores en comunidades indígenas. Trabaja con muchos grupos étnicos: mixes, chatitos, zapotecos, de la costa, tzotziles, choles, lacandones, tzetzales y tojolabales.
“Estamos haciendo cosas impresionantes, porque es una forma de evangelismo que la Iglesia no conocía. Estos niños están siendo alcanzados por Dios, Él los está bendiciendo y se están haciendo cosas gloriosas entre los grupos marginados.
“Nosotros como institución no podemos quedarnos aquí, hay que ir por más desamparados. En el país tenemos 130 grupos que atendemos en la calle. Tener misericordia y asistir al menesteroso es algo que todo hijo de Dios debería hacer, pues lo dice la Biblia”.
Controversia
Sin historia
Por Juan Elías Vázquez
Nadie sabe de dónde vienen y adónde van los niños que deambulan por las calles. Parece como si hubieran nacido ahí y en ese sitio estuvieran condenados a crecer. Cuando nos topamos con ellos, quizá, tengamos compasión y hasta les regalemos una moneda, pero después los olvidamos. Los niños de la calle, por definición, no pertenecen al hogar, al engranaje social, han quedado excluidos de nosotros.
Los niños de la calle no tienen historia. La sociedad no sabe o no quiere saber de dónde salieron por primera vez, si lo que pepenan les da para comer, si tienen dónde dormir, si tienen familia, si van a sobrevivir el día siguiente. Al considerar a esos chicos “de la calle”, el discurso oficial concentra su mirada en la situación actual, como si fuera un fenómeno irreparable, soslayando la historia personal-familiar que hay detrás de cada pequeño en desgracia. La situación de esos niños puede ser cambiada, si los vemos como dueños de un rostro humano y de una historia individual. Dejar de percibirlos como si tuvieran un mal incurable.
Clima de violencia
Contentos en nuestra Jerusalén
Por Roberto Pérez Ortiz
Desde hace aproximadamente 15 años, la inseguridad se ha convertido en un tema primordial para la ciudadanía. La violencia se ha transformado en un asunto prioritario, principalmente por el incremento en la criminalidad en la década pasada: desde secuestros, asaltos bancarios, narcotráfico, fraudes, robo de autos y casas, hasta los “nuevos” delitos, como el secuestro exprés.
En México, las tasas globales de homicidios han disminuido en los años recientes, según los datos oficiales; aunque eso depende de la zona geográfica, pues el fenómeno es al contrario en donde opera el narcotráfico. Otro factor preocupante es el incremento del robo con violencia.
Y a todo esto, ¿qué hace la Iglesia?, ¿los pastores?, ¿los líderes de jóvenes? Las cifras crecientes muestran una realidad contundente. Por ejemplo, mientras que en el municipio de Nezahualcóyotl se denunciaron (enero-mayo de 2007), 500 robos a casas-habitación, dos mil asaltos en la calle y 200 violaciones o intentos de violación, en ese mismo territorio sólo hay 76 asociaciones religiosas registradas ante Gobernación y, según cálculos conservadores, 300 templos o casas de oración. Y algo parecido pasa en el DF.
El pueblo de Dios, y sobre todo los jefes de los escuadrones de Israel, deberían volver a reflexionar acerca de su misión. Aquí la pregunta es: ¿No nos estamos encerrando entre las cuatro paredes de la casa de oración?, ¿tan contentos estamos en nuestro Jerusalén, que Judea, Samaria y hasta lo último de la tierra se nos hacen muy distantes? ¿La Iglesia habrá olvidado ya la Gran Comisión?
No temeré mal alguno…
Por Hazael Velázquez
Nunca en el país se había sentido un clima de violencia como el que se inició en el sexenio actual. Más de mil 300 ejecutados en lo que va del año (agosto 2007), casi el doble que en 2006, nos indican qué tanto la delincuencia ha penetrado a la sociedad. Hombres mujeres, incluso niños, han sido degollados, incinerados, torturados, descuartizados o asesinados con el tiro de gracia. La ciudad más grande del mundo es también una de las más violentas y el Edomex ocupa el nada honroso primer lugar en feminicidios del país.
Cuántos amables lectores pueden dar testimonio de un familiar, amigo o vecino que ha sido víctima de un robo, un secuestro u otro tipo de agresión violenta. Según cálculos oficiales, 7.5% de las familias mexicanas han sufrido una agresión del crimen.
Pero ante tanta inseguridad, brutalidad y crueldad, ¿debemos encerrarnos en nuestras casas porque el león anda en las calles? De ninguna manera, Nosotros debemos confiar en que nuestro guardador no se dormirá ni se adormecerá el que guarda nuestra alma.
La voz del amado es muy clara: “Caerán a tu lado mil y diez mil a tu diestra, mas a ti no llegará”.
Violencia, según expertos
La violencia es una palabra que ha terminado por formar parte de nuestra cotidianidad. Lo preocupante es que está presente en todos los ámbitos: en la familia, la calle, el trabajo, la escuela, los medios de comunicación y en cualquier conversación se menciona frecuentemente.
José Luis Vera Cortés, investigador de Ciencias Biológicas de la UNAM, explica que para algunos expertos la violencia está enraizada en nuestros antiguos orígenes y forma parte de la naturaleza humana. La violencia consiste en poner la agresividad al servicio de ideas y creencias que la tornan intencionalmente dañina. No nacemos con tales creencias, sino las adquirimos a lo largo de nuestra socialización.
(Con información de Olga Miranda)
El inminente regreso
Por Isabel Velázquez
El crecimiento de tanta violencia y maldad en el mundo nos habla de un escenario descrito por la Biblia. Al hablar de su regreso, Jesucristo detalló estos últimos tiempos. Habrá angustia de la gente y confusión, “desfalleciendo los hombres por el temor y la expectación de las cosas que sobrevendrán en la Tierra” (Luc. 21:25-26).
Guerras, sediciones, hambre, terror, persecución y maldad son “principio de dolores”. Periódicos, cine, internet, radio y televisión dan cuenta precisa de que vivimos tiempos peligrosos. La maldad y la violencia están presentes y los medios nos corroboran que realmente se trata de los días finales, los del inminente regreso del Señor.
¿Cuál debe ser la actitud del cristiano ante la maldad y la violencia? ¿Debe el creyente “desfallecer por el temor” ante la ola de crímenes, violaciones, robos, y ejecuciones? De ninguna manera. La Biblia nos anticipa que, cuando oigamos y veamos esto, “no os alarméis, porque es necesario que estas cosas acontezcan” (Luc. 21:9), sino que debe haber gozo en nuestro corazón, al ver cómo se cumplen las profecías sobre el regreso de Jesucristo. “Cuando estas cosas comiencen a suceder, erguíos y levantad vuestra cabeza, porque vuestra redención está cerca”.
Por Roberto Pérez Ortiz
Desde hace aproximadamente 15 años, la inseguridad se ha convertido en un tema primordial para la ciudadanía. La violencia se ha transformado en un asunto prioritario, principalmente por el incremento en la criminalidad en la década pasada: desde secuestros, asaltos bancarios, narcotráfico, fraudes, robo de autos y casas, hasta los “nuevos” delitos, como el secuestro exprés.
En México, las tasas globales de homicidios han disminuido en los años recientes, según los datos oficiales; aunque eso depende de la zona geográfica, pues el fenómeno es al contrario en donde opera el narcotráfico. Otro factor preocupante es el incremento del robo con violencia.
Y a todo esto, ¿qué hace la Iglesia?, ¿los pastores?, ¿los líderes de jóvenes? Las cifras crecientes muestran una realidad contundente. Por ejemplo, mientras que en el municipio de Nezahualcóyotl se denunciaron (enero-mayo de 2007), 500 robos a casas-habitación, dos mil asaltos en la calle y 200 violaciones o intentos de violación, en ese mismo territorio sólo hay 76 asociaciones religiosas registradas ante Gobernación y, según cálculos conservadores, 300 templos o casas de oración. Y algo parecido pasa en el DF.
El pueblo de Dios, y sobre todo los jefes de los escuadrones de Israel, deberían volver a reflexionar acerca de su misión. Aquí la pregunta es: ¿No nos estamos encerrando entre las cuatro paredes de la casa de oración?, ¿tan contentos estamos en nuestro Jerusalén, que Judea, Samaria y hasta lo último de la tierra se nos hacen muy distantes? ¿La Iglesia habrá olvidado ya la Gran Comisión?
No temeré mal alguno…
Por Hazael Velázquez
Nunca en el país se había sentido un clima de violencia como el que se inició en el sexenio actual. Más de mil 300 ejecutados en lo que va del año (agosto 2007), casi el doble que en 2006, nos indican qué tanto la delincuencia ha penetrado a la sociedad. Hombres mujeres, incluso niños, han sido degollados, incinerados, torturados, descuartizados o asesinados con el tiro de gracia. La ciudad más grande del mundo es también una de las más violentas y el Edomex ocupa el nada honroso primer lugar en feminicidios del país.
Cuántos amables lectores pueden dar testimonio de un familiar, amigo o vecino que ha sido víctima de un robo, un secuestro u otro tipo de agresión violenta. Según cálculos oficiales, 7.5% de las familias mexicanas han sufrido una agresión del crimen.
Pero ante tanta inseguridad, brutalidad y crueldad, ¿debemos encerrarnos en nuestras casas porque el león anda en las calles? De ninguna manera, Nosotros debemos confiar en que nuestro guardador no se dormirá ni se adormecerá el que guarda nuestra alma.
La voz del amado es muy clara: “Caerán a tu lado mil y diez mil a tu diestra, mas a ti no llegará”.
Violencia, según expertos
La violencia es una palabra que ha terminado por formar parte de nuestra cotidianidad. Lo preocupante es que está presente en todos los ámbitos: en la familia, la calle, el trabajo, la escuela, los medios de comunicación y en cualquier conversación se menciona frecuentemente.
José Luis Vera Cortés, investigador de Ciencias Biológicas de la UNAM, explica que para algunos expertos la violencia está enraizada en nuestros antiguos orígenes y forma parte de la naturaleza humana. La violencia consiste en poner la agresividad al servicio de ideas y creencias que la tornan intencionalmente dañina. No nacemos con tales creencias, sino las adquirimos a lo largo de nuestra socialización.
(Con información de Olga Miranda)
El inminente regreso
Por Isabel Velázquez
El crecimiento de tanta violencia y maldad en el mundo nos habla de un escenario descrito por la Biblia. Al hablar de su regreso, Jesucristo detalló estos últimos tiempos. Habrá angustia de la gente y confusión, “desfalleciendo los hombres por el temor y la expectación de las cosas que sobrevendrán en la Tierra” (Luc. 21:25-26).
Guerras, sediciones, hambre, terror, persecución y maldad son “principio de dolores”. Periódicos, cine, internet, radio y televisión dan cuenta precisa de que vivimos tiempos peligrosos. La maldad y la violencia están presentes y los medios nos corroboran que realmente se trata de los días finales, los del inminente regreso del Señor.
¿Cuál debe ser la actitud del cristiano ante la maldad y la violencia? ¿Debe el creyente “desfallecer por el temor” ante la ola de crímenes, violaciones, robos, y ejecuciones? De ninguna manera. La Biblia nos anticipa que, cuando oigamos y veamos esto, “no os alarméis, porque es necesario que estas cosas acontezcan” (Luc. 21:9), sino que debe haber gozo en nuestro corazón, al ver cómo se cumplen las profecías sobre el regreso de Jesucristo. “Cuando estas cosas comiencen a suceder, erguíos y levantad vuestra cabeza, porque vuestra redención está cerca”.
La célula de la sociedad
La familia, amenazada
Por Asael Velázquez
Como en los días de Noé… En los años más recientes se ha perpetrado un ataque directo y sistemático en contra de la familia, la célula de la sociedad, la institución básica de la transmisión de valores. Mucho de lo podrido en nuestro mundo actual se puede explicar por la ausencia de ética, moral y decencia en los hogares. Y aunque a los cristianos no debiera sorprendernos demasiado la situación –debido a que estos tiempos forman parte de las señales previas al rapto de la Novia–, sí es necesario que las iglesias, en cuanto instituciones sociales, levanten la voz para dejar en claro lo que la Biblia dice, por ejemplo, acerca de la unión entre homosexuales, el aborto, la violencia y el divorcio.
Precisamente, estos asuntos son los actuales dardos de fuego con las cuales el enemigo de nuestras almas pretende atacar a nuestra familia, a nuestras familias cristianas en el Distrito Federal y en su zona conurbada, incluido el oriente del Estado de México.
El pasado 16 de marzo de 2007, el Gobierno del Distrito Federal, encabezado por Marcelo Ebrard, legalizó las así llamadas sociedades de convivencia, reglamento mediante el cual, sólo ese día, 580 parejas de homosexuales formalizaron su unión para formar su propia “familia”.
Desde el lunes 5 de marzo, la Gaceta Oficial del Gobierno del Distrito Federal publicó los 15 artículos de los que consta la Ley de Sociedades de Convivencia, donde se explican los lineamientos para la constitución, modificación, adición, ratificación, registro y terminación de tales uniones.
Con 42 pesos, pagados en cualquier oficina de la Tesorería del GDF, cientos de personas han legalizado esta abominación a los ojos de Dios. “Se casaban y se daban en casamiento”, dijo el Señor al describir los tiempos prediluvianos. Y el diablo ha agregado el resto.
Pero los sodomitas no son los únicos que están de fiesta. La fracción del PRD en la Asamblea Legislativa en la capital de la República ha presentado una iniciativa que, al momento de escribir estas líneas (mayo 2007), tiene todas las probabilidades de ser aprobada por la mayoría de los diputados: la que despenaliza el aborto.
La mujer tiene el derecho de decidir sobre su cuerpo, han argumentado los diputados para obligar al Estado tanto a quitar las penas contra las mujeres que decidan interrumpir el embarazo como a los médicos que los realicen, aunque ignoren el juramento hipocrático de salvar la vida y violen el sexto mandamiento de la ley de Dios.
Y para rematar, desde hace décadas reina la violencia en los hogares, de tal forma que las parejas, incluso las cristianas, han optado por vivir en contra del plan de Dios: la unión libre, los encuentros de ocasión o el divorcio. Vea si no. Según el Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI) existen en el país 25 millones de personas solteras, de las cuales, 13 millones son hombres y 12 millones mujeres; y de esos, cinco millones están separados, divorciados o viudos.
En 2002, los matrimonios disminuyeron en casi 49 mil respecto de 2001, mientras que los divorcios aumentaron poco más de 3 mil desde 2000, y más de 23 mil considerando la década de los noventa. De acuerdo con las cifras más recientes del INEGI, el año pasado hubo 60 mil 641 divorcios.
Un proyecto divino
Por Batista Cortés
En el Evangelio de Juan 14:1-4 el Señor Jesucristo nos muestra que el cielo es un hogar, la “casa del Padre” y que ahí viviremos para siempre, porque somos parte de la familia de Dios. Hogar: palabra maravillosa, capaz de fascinar y ablandar el corazón más endurecido, que tiene un singular magnetismo que atrae y encierra una dulzura y atractivo especial, da fuerzas al marinero en altamar, y es capaz de atraer a los emigrantes desde las distancias más lejanas y desde el país más remoto.Hay una gran diferencia entre hogar y casa. La misma que hay entre una persona viva y una muerta. Al hogar no lo componen cuatro paredes o un buen resguardo. No es estar juntos, viviendo bajo el mismo techo. Es aquel donde las llamas del amor se mezclan y se remontan al cielo, dando gloria a Dios. ¿Qué convierte una casa en un hogar? No es la estructura del edificio o el decorado, sino la práctica cotidiana del amor, la tolerancia, el dominio propio, la comprensión, el diálogo, etcétera.
Por Asael Velázquez
Como en los días de Noé… En los años más recientes se ha perpetrado un ataque directo y sistemático en contra de la familia, la célula de la sociedad, la institución básica de la transmisión de valores. Mucho de lo podrido en nuestro mundo actual se puede explicar por la ausencia de ética, moral y decencia en los hogares. Y aunque a los cristianos no debiera sorprendernos demasiado la situación –debido a que estos tiempos forman parte de las señales previas al rapto de la Novia–, sí es necesario que las iglesias, en cuanto instituciones sociales, levanten la voz para dejar en claro lo que la Biblia dice, por ejemplo, acerca de la unión entre homosexuales, el aborto, la violencia y el divorcio.
Precisamente, estos asuntos son los actuales dardos de fuego con las cuales el enemigo de nuestras almas pretende atacar a nuestra familia, a nuestras familias cristianas en el Distrito Federal y en su zona conurbada, incluido el oriente del Estado de México.
El pasado 16 de marzo de 2007, el Gobierno del Distrito Federal, encabezado por Marcelo Ebrard, legalizó las así llamadas sociedades de convivencia, reglamento mediante el cual, sólo ese día, 580 parejas de homosexuales formalizaron su unión para formar su propia “familia”.
Desde el lunes 5 de marzo, la Gaceta Oficial del Gobierno del Distrito Federal publicó los 15 artículos de los que consta la Ley de Sociedades de Convivencia, donde se explican los lineamientos para la constitución, modificación, adición, ratificación, registro y terminación de tales uniones.
Con 42 pesos, pagados en cualquier oficina de la Tesorería del GDF, cientos de personas han legalizado esta abominación a los ojos de Dios. “Se casaban y se daban en casamiento”, dijo el Señor al describir los tiempos prediluvianos. Y el diablo ha agregado el resto.
Pero los sodomitas no son los únicos que están de fiesta. La fracción del PRD en la Asamblea Legislativa en la capital de la República ha presentado una iniciativa que, al momento de escribir estas líneas (mayo 2007), tiene todas las probabilidades de ser aprobada por la mayoría de los diputados: la que despenaliza el aborto.
La mujer tiene el derecho de decidir sobre su cuerpo, han argumentado los diputados para obligar al Estado tanto a quitar las penas contra las mujeres que decidan interrumpir el embarazo como a los médicos que los realicen, aunque ignoren el juramento hipocrático de salvar la vida y violen el sexto mandamiento de la ley de Dios.
Y para rematar, desde hace décadas reina la violencia en los hogares, de tal forma que las parejas, incluso las cristianas, han optado por vivir en contra del plan de Dios: la unión libre, los encuentros de ocasión o el divorcio. Vea si no. Según el Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI) existen en el país 25 millones de personas solteras, de las cuales, 13 millones son hombres y 12 millones mujeres; y de esos, cinco millones están separados, divorciados o viudos.
En 2002, los matrimonios disminuyeron en casi 49 mil respecto de 2001, mientras que los divorcios aumentaron poco más de 3 mil desde 2000, y más de 23 mil considerando la década de los noventa. De acuerdo con las cifras más recientes del INEGI, el año pasado hubo 60 mil 641 divorcios.
Un proyecto divino
Por Batista Cortés
En el Evangelio de Juan 14:1-4 el Señor Jesucristo nos muestra que el cielo es un hogar, la “casa del Padre” y que ahí viviremos para siempre, porque somos parte de la familia de Dios. Hogar: palabra maravillosa, capaz de fascinar y ablandar el corazón más endurecido, que tiene un singular magnetismo que atrae y encierra una dulzura y atractivo especial, da fuerzas al marinero en altamar, y es capaz de atraer a los emigrantes desde las distancias más lejanas y desde el país más remoto.Hay una gran diferencia entre hogar y casa. La misma que hay entre una persona viva y una muerta. Al hogar no lo componen cuatro paredes o un buen resguardo. No es estar juntos, viviendo bajo el mismo techo. Es aquel donde las llamas del amor se mezclan y se remontan al cielo, dando gloria a Dios. ¿Qué convierte una casa en un hogar? No es la estructura del edificio o el decorado, sino la práctica cotidiana del amor, la tolerancia, el dominio propio, la comprensión, el diálogo, etcétera.
La voz del siervo
Las armas de nuestra milicia
Pastor Jesús Gómez Ibarra
Porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas.
2ª a los Corintios 10:4
En este mundo, el cristiano libra constantemente una batalla contra las poderosas fuerzas del mal lideradas por Satán. La atmósfera en la que el cristiano se desenvuelve está infestada en todas partes por esas fuerzas a las que Pablo identifica como principados, potestades, señores del mundo, gobernadores de estas tinieblas y malicias espirituales (Efesios 6:12). La influencia de estas fuerzas sobre las criaturas se manifiesta en las obras de la carne, lo que se traduce en adulterio, fornicación, inmundicia, disolución, idolatría, hechicería, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías, envidias, homicidios, borracheras, banqueteos y cosas semejantes (Gal. 5:19-21).
Pero hay otras armas que luchan contra las descritas y que, sin ser ruidosas ni aparatosas, son mucho más fuertes y efectivas. Éstas sólo pueden ser usadas por quienes han sido redimidos por la sangre de Jesucristo, es decir, las armas de nuestra milicia, que se traducen en caridad, gozo, paz, tolerancia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza y cosas afines (Gal. 5:22-23)
Esta es la diferencia entre las armas del mal y del bien. Quienes viven en el mal, no solamente las utilizan contra el bien, sino aun contra ellos mismos. Se pelean unos con otros, se odian, se lastiman y hasta se matan. Los matrimonios compiten a ver quién grita más fuerte o quién maltrata más a los hijos. Odio provoca odio, rencor genera rencor y orgullo, orgullo. Es una cadena que, de padres a hijos, parece no terminar, lo que da como resultado una sociedad decadente y sin valores.
El concepto divino es totalmente diferente. “No seas vencido de lo malo, mas vence con el bien el mal” (Rom 12:21). El cristiano tiene, en este sentido, el arma poderosa para vencer los ataques del enemigo en la esfera social donde se desenvuelve (Mat. 5:44) y también salir victorioso cuando el mal ataca la integridad del hogar. El mal es vencido con el bien. No se trata de ver quién grita más fuerte, sino de dominar la situación (Prov. 5:1).
Y tú, ¿has vencido al mal o éste te está ganando la batalla? ¿Hasta qué grado las fuerzas del mal han influenciado tu hogar y tu vida espiritual?
Pastor Jesús Gómez Ibarra
Porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas.
2ª a los Corintios 10:4
En este mundo, el cristiano libra constantemente una batalla contra las poderosas fuerzas del mal lideradas por Satán. La atmósfera en la que el cristiano se desenvuelve está infestada en todas partes por esas fuerzas a las que Pablo identifica como principados, potestades, señores del mundo, gobernadores de estas tinieblas y malicias espirituales (Efesios 6:12). La influencia de estas fuerzas sobre las criaturas se manifiesta en las obras de la carne, lo que se traduce en adulterio, fornicación, inmundicia, disolución, idolatría, hechicería, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías, envidias, homicidios, borracheras, banqueteos y cosas semejantes (Gal. 5:19-21).
Pero hay otras armas que luchan contra las descritas y que, sin ser ruidosas ni aparatosas, son mucho más fuertes y efectivas. Éstas sólo pueden ser usadas por quienes han sido redimidos por la sangre de Jesucristo, es decir, las armas de nuestra milicia, que se traducen en caridad, gozo, paz, tolerancia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza y cosas afines (Gal. 5:22-23)
Esta es la diferencia entre las armas del mal y del bien. Quienes viven en el mal, no solamente las utilizan contra el bien, sino aun contra ellos mismos. Se pelean unos con otros, se odian, se lastiman y hasta se matan. Los matrimonios compiten a ver quién grita más fuerte o quién maltrata más a los hijos. Odio provoca odio, rencor genera rencor y orgullo, orgullo. Es una cadena que, de padres a hijos, parece no terminar, lo que da como resultado una sociedad decadente y sin valores.
El concepto divino es totalmente diferente. “No seas vencido de lo malo, mas vence con el bien el mal” (Rom 12:21). El cristiano tiene, en este sentido, el arma poderosa para vencer los ataques del enemigo en la esfera social donde se desenvuelve (Mat. 5:44) y también salir victorioso cuando el mal ataca la integridad del hogar. El mal es vencido con el bien. No se trata de ver quién grita más fuerte, sino de dominar la situación (Prov. 5:1).
Y tú, ¿has vencido al mal o éste te está ganando la batalla? ¿Hasta qué grado las fuerzas del mal han influenciado tu hogar y tu vida espiritual?
martes, 29 de abril de 2008
¿¡Hombres... embarazados?!
Por Abner Chávez

Una noticia dada a conocer a finales de marzo conmovió al mundo. La foto de un “hombre embarazado” apareció en prácticamente todos los medios informativos. Esta vez no se trataba de las imágenes promocionales de una película (como Gemelos, donde Arnold Schwarzenegger protagoniza una situación parecida) ni de una obra de ciencia ficción, sino de una realidad legal.
Fruto de una inseminación artificial, Thomas Beatie, un transexual de Oregon (Estados Unidos), se presentó ante las cámaras en su quinto mes de gestación. Si todo marcha sin problemas, la “criatura” podría nacer el próximo 3 o 4 de julio.
¿Cómo fue esto posible? Beatie en realidad es una mujer que decidió, por su tendencia homosexual, realizarse una serie de operaciones quirúrgicas y terapias hormonales para eliminar los senos y parecer “hombre” externamente, aunque conservó sus órganos reproductores femeninos.
Posteriormente, como la legislación de Oregon lo permite, realizó los trámites legales para oficialmente cambiar el género y aparecer ante la sociedad como “hombre”.
Su pareja es una lesbiana de nombre Nancy. Como esta mujer no pudo concebir (por inseminación artificial), ambas decidieron que “él” sería quien llevaría el embarazo.
Luego de consultar a alrededor de ocho especialistas (algunos de ellos rechazaron llevar el caso, debido a la anómala situación), la pareja encontró a un médico que los ayudó. Luego de un primer intento que resultó ectópico (embarazo fuera del útero), Beatie logró una segunda concepción, la que se dio a conocer a todo el mundo.
Oportunismo pseudocientífico
La noticia del “hombre embarazado” (que en realidad es una mujer embarazada, lo cual no tiene nada de extraordinario) fue aprovechada por pseudocientíficos, quienes abrieron la puerta a la posibilidad de que, presuntamente, la ciencia logre en poco tiempo el embarazo en varones.
Luis Álvarez Gayou, director fundador del Instituto Mexicano de Sexología, afirmó que en los próximos diez años será posible que una matriz implantada en el cuerpo de un varón “pueda albergar a un bebé”.
“Las condiciones médicas actuales no permiten que una operación de este tipo sea exitosa todavía, ningún país del mundo puede realizarla”, aseguró. Sería diferente al caso de Thomas Beatie, legalmente hombre, pero con órganos reproductores femeninos. El sexólogo aseveró que para lograr un embarazo basta con tener un útero con suficiente sangre para que se forme la placenta y se alimente al bebé, ¡sin importar si la persona es hombre o mujer!
Cambio de sexo en México
El “hombre embarazado”, entonces, no es una anomalía de la naturaleza, porque “Thomas Beatie” es en realidad una mujer, con órganos de reproducción dispuestos para el embarazo y la concepción. Aquí el problema es jurídico. Precisamente porque en la entidad estadounidense se permite, desde hace diez años, el cambio legal de sexo. Y legalmente todo se vuelve muy confuso.
Este es el peligro real de que en México se legalicen las uniones homosexuales y otras iniciativas. Y eso, por desgracia, ya está avanzando en la capital del país. En enero de 2008, el diputado Jorge Carlos Díaz Cuervo presentó una iniciativa de ley para permitir el cambio legal y quirúrgico de sexo. El 6 de marzo pasado, la Comisión de Gobierno de la ALDF turnó la iniciativa a las comisiones de Salud y de Administración y Procuración de Justicia, para su estudio. El PAN se opone, pero los legisladores de PRD, PRI y Panal (la mayoría) apoyan la iniciativa. ¡Dios guarde la hora!
La Biblia no miente
Las Sagradas Escrituras muestran claramente que Dios hizo al hombre y a la mujer, cada uno con su función biológica determinada. Les puso ley que no puede ser quebrantada. Dice el Salmo 139: “Porque Tú poseíste mis riñones; me cubriste en el vientre de mi madre… No fue encubierto de ti mi cuerpo (…) y en tu libro estaban escritas todas aquellas cosas que luego fueron formadas, sin faltar una de ellas”.
Son necios quienes intentan romper las leyes divinas, con situaciones aberrantes, como ya está descrito en el libro de Job, cuando Dios pregunta al insensato hombre: “¿Sabes tú el tiempo en que paren las cabras monteses? ¿O miraste tú las ciervas cuando están pariendo? ¿Contaste tú los meses de su preñez, y sabes el tiempo cuando han de parir?” (39:4-5)
La única razón que mueve a este tipo de noticias es que la humanidad ha tratado, desde el principio, en violar las leyes divinas; la falsamente llamada ciencia ha procurado evidenciar que la Biblia se contradice, con tal de no tener en su noticia a Dios.
La Epístola a los Romanos describe cómo el hombre se corrompió de tal modo por el pecado, sobre todo los sexuales y morales, que “Dios los entregó a efectos vergonzosos… cometiendo cosas nefandas (mujeres con mujeres y) hombres con hombres, y recibiendo en sí mismos la recompensa que convino a su extravío. Y como a ellos no les pareció tener a Dios en su noticia, Dios los entregó a una mente depravada, para hacer lo que no conviene” (1:28)
Una noticia dada a conocer a finales de marzo conmovió al mundo. La foto de un “hombre embarazado” apareció en prácticamente todos los medios informativos. Esta vez no se trataba de las imágenes promocionales de una película (como Gemelos, donde Arnold Schwarzenegger protagoniza una situación parecida) ni de una obra de ciencia ficción, sino de una realidad legal.
Fruto de una inseminación artificial, Thomas Beatie, un transexual de Oregon (Estados Unidos), se presentó ante las cámaras en su quinto mes de gestación. Si todo marcha sin problemas, la “criatura” podría nacer el próximo 3 o 4 de julio.
¿Cómo fue esto posible? Beatie en realidad es una mujer que decidió, por su tendencia homosexual, realizarse una serie de operaciones quirúrgicas y terapias hormonales para eliminar los senos y parecer “hombre” externamente, aunque conservó sus órganos reproductores femeninos.
Posteriormente, como la legislación de Oregon lo permite, realizó los trámites legales para oficialmente cambiar el género y aparecer ante la sociedad como “hombre”.
Su pareja es una lesbiana de nombre Nancy. Como esta mujer no pudo concebir (por inseminación artificial), ambas decidieron que “él” sería quien llevaría el embarazo.
Luego de consultar a alrededor de ocho especialistas (algunos de ellos rechazaron llevar el caso, debido a la anómala situación), la pareja encontró a un médico que los ayudó. Luego de un primer intento que resultó ectópico (embarazo fuera del útero), Beatie logró una segunda concepción, la que se dio a conocer a todo el mundo.
Oportunismo pseudocientífico
La noticia del “hombre embarazado” (que en realidad es una mujer embarazada, lo cual no tiene nada de extraordinario) fue aprovechada por pseudocientíficos, quienes abrieron la puerta a la posibilidad de que, presuntamente, la ciencia logre en poco tiempo el embarazo en varones.
Luis Álvarez Gayou, director fundador del Instituto Mexicano de Sexología, afirmó que en los próximos diez años será posible que una matriz implantada en el cuerpo de un varón “pueda albergar a un bebé”.
“Las condiciones médicas actuales no permiten que una operación de este tipo sea exitosa todavía, ningún país del mundo puede realizarla”, aseguró. Sería diferente al caso de Thomas Beatie, legalmente hombre, pero con órganos reproductores femeninos. El sexólogo aseveró que para lograr un embarazo basta con tener un útero con suficiente sangre para que se forme la placenta y se alimente al bebé, ¡sin importar si la persona es hombre o mujer!
Cambio de sexo en México
El “hombre embarazado”, entonces, no es una anomalía de la naturaleza, porque “Thomas Beatie” es en realidad una mujer, con órganos de reproducción dispuestos para el embarazo y la concepción. Aquí el problema es jurídico. Precisamente porque en la entidad estadounidense se permite, desde hace diez años, el cambio legal de sexo. Y legalmente todo se vuelve muy confuso.
Este es el peligro real de que en México se legalicen las uniones homosexuales y otras iniciativas. Y eso, por desgracia, ya está avanzando en la capital del país. En enero de 2008, el diputado Jorge Carlos Díaz Cuervo presentó una iniciativa de ley para permitir el cambio legal y quirúrgico de sexo. El 6 de marzo pasado, la Comisión de Gobierno de la ALDF turnó la iniciativa a las comisiones de Salud y de Administración y Procuración de Justicia, para su estudio. El PAN se opone, pero los legisladores de PRD, PRI y Panal (la mayoría) apoyan la iniciativa. ¡Dios guarde la hora!
La Biblia no miente
Las Sagradas Escrituras muestran claramente que Dios hizo al hombre y a la mujer, cada uno con su función biológica determinada. Les puso ley que no puede ser quebrantada. Dice el Salmo 139: “Porque Tú poseíste mis riñones; me cubriste en el vientre de mi madre… No fue encubierto de ti mi cuerpo (…) y en tu libro estaban escritas todas aquellas cosas que luego fueron formadas, sin faltar una de ellas”.
Son necios quienes intentan romper las leyes divinas, con situaciones aberrantes, como ya está descrito en el libro de Job, cuando Dios pregunta al insensato hombre: “¿Sabes tú el tiempo en que paren las cabras monteses? ¿O miraste tú las ciervas cuando están pariendo? ¿Contaste tú los meses de su preñez, y sabes el tiempo cuando han de parir?” (39:4-5)
La única razón que mueve a este tipo de noticias es que la humanidad ha tratado, desde el principio, en violar las leyes divinas; la falsamente llamada ciencia ha procurado evidenciar que la Biblia se contradice, con tal de no tener en su noticia a Dios.
La Epístola a los Romanos describe cómo el hombre se corrompió de tal modo por el pecado, sobre todo los sexuales y morales, que “Dios los entregó a efectos vergonzosos… cometiendo cosas nefandas (mujeres con mujeres y) hombres con hombres, y recibiendo en sí mismos la recompensa que convino a su extravío. Y como a ellos no les pareció tener a Dios en su noticia, Dios los entregó a una mente depravada, para hacer lo que no conviene” (1:28)
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